¿Qué hacer en Lisboa?
"Una ciudad que no se apresura, sino que se deja descubrir."
Lisboa trepa por siete colinas, con fachadas blancas que al sol viran a cálidos tonos ocres. El tranvía amarillo 28 chirría por las estrechas calles de Alfama, mientras el sonido del fado sale por una ventana abierta. Aquí se siente una ciudad que no tiene prisa, sino que se deja descubrir.
El Mosteiro dos Jerónimos, en Belém, es una oda a los viajes de descubrimiento portugueses. Muy cerca, en Pastéis de Belém, compra los auténticos pasteles de nata, aún templados y con un toque de canela. Siga andando hasta la Torre de Belém, construida para saludar a los barcos desde el Tajo.
Termine el día en un bar de azotea en el Bairro Alto. El sol se hunde tras el río, la ciudad se tiñe de rojo y los vecinos sacan sus sillas a la calle. En noches así, Lisboa es un teatro lento y melodioso.